Azoteas ecológicas contra el cambio climático

La humanidad pensaba que la dominación de la construcción era horizontal pero, ¿qué pasa con las terrazas de los edificios? No te pierdas este repaso por el mundo de las azoteas ecológicas.

Especialmente durante los últimos años, el mundo parece focalizar en una transición sostenible como mejor arma contra un cambio climático cada vez más amenazador. Una revolución que se nutre de iniciativas como el uso de energías renovables, la aplicación de materiales sostenibles en nuevas construcciones o en la aparición de numerosas zonas verdes.

Sin embargo, la construcción seguía una tendencia hacia el plano horizontal salpicando la geografía de altos edificios que terminaban en una terraza… y ya. Un elemento concebido como simple aislante en la mayoría de ocasiones pero que regala la plataforma ideal a la hora de apostar por las zonas ajardinadas, plantas y, por ende, más producción de oxígeno en el corazón de las grandes ciudades.

Fue así como surgió la tendencia de las azoteas ecológicas. Espacios nutridos de césped, flores y plantas que reutilizan espacios inertes y aportan un mayor impacto medioambiental a una situación urbana en la que la contaminación precisa de nuevas alternativas sostenibles.

Beneficios de las azoteas ecológicas

A la hora de iniciar una azotea ecológica, cabe señalar que es necesario transformar el suelo previamente aplicando capas que impidan dañar la estructura y a su vez sirva como lienzo perfecto para esas extensiones de césped, macetas o plantas tropicales que den como resultado el deseado vergel urbano. Una vez hemos trabajado la base, contar con drenaje suficiente, un repelente para raíces, aislamiento o el mantenimiento apropiado son indispensables a la hora de crear nuestra propia azotea ecológica.

Una solución inteligente que arroja estos siguientes beneficios:

Mejor estética: al contar con una azotea ecológica, no solo aumento el valor del edificio, sino que este luce mejor.

Menor gasto energético: la presencia de azoteas ecológicas producen el suficiente oxígeno como para poder permitirse el ahorro energético. De hecho, un reciente estudio de la consultora Weston Designafirmaba que si todos los edificios de Chicago contases con azoteas ecológicas podrían llegar a ahorrarse hasta 68 millones de euros en cuestión de energía. Un elemento que al convertirse en perfecto aislante permite equilibrar la temperatura interior de los edificios, facilitando el ahorro energético como calefacción o aire acondicionado.

Aislante acústico: cuando trabajamos en un edificio corporativo, por ejemplo, el ruido procedente del tráfico, la maquinaria corporativa y otros diferentes emisores impiden una correcta concentración o equilibrio. Gracias a las azoteas ecológicas, se consigue crear una coraza natural que aísla todos estos ruidos aportando mayor tranquilidad a cualquier espacio.

Mejor calidad del aire: la naturaleza es vida, y el simple hecho de contar con zonas verdes en cualquier lugar equivale a una mejora de la calidad del aire y, por ende, a una mejora del medio ambiente y espacios concretos.

Más empleo: estos jardines necesitan de personal cualificado a la hora de gestionar las instalaciones, por lo que las azoteas ecológicas se convierten en perfectos generadores de empleo.

Como puedes comprobar, la revolución verde se extiende por los lugares más insospechados (y obvios), dando como resultado consecuencias ecológicas de lo más beneficiosas.

¿Has probado a iniciar una azotea ecológica en casa o tu lugar de trabajo?